Recupero aquí mi homenaje personal a Gabriel García Márquez, fallecido el 17 de abril de 2014. El mundo y sus ciclos me devuelve este breve relato como los restos de un naufragio a la orilla en la que hoy se vuelve homenaje de nuevo, aunque esta vez su destino sea otra playa y otra persona.
La noche en que anunciaron el gran deceso a Mireia le había dado por pasarla en vela. Por eso fue la primera, después de aquel cronista de barrio venido a menos por causa de su fuerte adicción a las drogas y a las putas pero elevado ahora al estrellato de un día por la fatal noticia, en conocer este hecho. No pudo menos que sentirse impactada; casi huérfana por tercera vez, pensó. Tal era su intimidad imaginada con el escritor de sueños, ahora vagante en los limbos perdidos del camino de ida sin vuelta.
Recordó los días de un verano que quedaba ya muy lejano en el tiempo, en su tiempo, y más aún en el tiempo que ya no lo es de los que ni están por aquí ahora. Recordó. Y con las alas puestas en el modo inverso se desplazó volando a unos días felices, cargados de gritos de niños, risas, playa, salada humedad y bañadores tendidos en el patio, y ella, resguardada de todo esto, en su cuarto. Sintió el tacto seco de unas páginas que pasaba sin detenerse, el ritmo ascendente de las palabras que se unían en relato, para levantar sobre sí una escena tras otra que en poco, muy poco tiempo, fue llegando a su juicio final. Se acordó entonces de la inmensa sensación de felicidad que le palpaba continuamente todo su cuerpo, y le recorría como un permanente escalofrío conforme sus ojos iban acariciando el texto. Tuvo la sensación que nunca había sentido más satisfacción, rota en parte cuando arrancó de la última página el punto y final. Desde ese día, que se bañaba en agua marina y adolescencia reciente, amó sin aviso al hombre que depositaba palabras para desconocidos mundanos como ella.
La madrugada que rezó al irrenunciable desenlace de la crónica anunciada de su escritor favorito Mireia empezó su tercera orfandad.
Comentarios
Publicar un comentario
Es mi blog pero también tú puedes aportarme comentarios. Si son constructivos, ganaremos todos. Feliz vida.