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Vides y grillos
Vides y grillos
Aquella
noche soñó. Soñó con una casa vacía. Un niño. Las raquetas de tenis de su
abuelo, cuando era joven, antes de la guerra, mucho más lejos de su realidad y a
dos pasos de la del bisabuelo; vio la tierras y las hojas, las vides, los
grillos. En su cabeza hacía tiempo habían dejado de cantar, como ya no cantaban
en el campo, sobre la tierra seca y agrietada, bajo el sol de justicia de un
mes de julio cualquiera. Cuando era niño, cuando él era niño. Y recordó el olor
de las higueras sobre su piel púber, toda vez que de un brinco alcanzaba su
copa y se quedaba allí, quieto, a ver si nadie le encontraba ese día, a
descubrirse el amo del mundo, de un mundo que ya no existía pero que su memoria
le traía como las olas sobre la orilla. Todo esto soñó. Quizás fue por lo que
no despertó.
Me encanta, muy evocador.
ResponderEliminarMe encanta, muy evocador
ResponderEliminarMe encanta, muy evocador.
ResponderEliminarMuchas gracias María. Me alegro que te guste.
ResponderEliminarCuando llega, llega.
ResponderEliminarNo suele tener compasión de los humanos; sólo a los gatos, dicen, que les da "7".
¡Gracias Marina!