El interruptor


El interruptor

Apagó las luces y salió.

Lo había hecho tantas veces antes que no le daba importancia. Rozar el interruptor con los dedos, helados en invierno, calientes en verano. Hoy, en cambio, era otoño. Recordó que las horas corrieron locas en primavera, cuando lo conoció. Entonces, nada comenzó a ser igual a como había sido durante los largos y tediosos cuarenta años anteriores; hasta el sol iluminaba diferente ese aire que había empezado a respirar distinto. Olía, como nunca antes había sentido que oliera. Pero entonces, en primavera, no le dio demasiada importancia. Y ésta fue escondiéndose para dar paso al verano, un verano como jamás tuvo otros. Llegó lleno de besos, caricias, labios, humedad, jadeos,…

Ahora, en cambio, recordaba esto en la oscuridad de un cuarto vacío donde apenas llegaban sonidos huecos de la ciudad dormida.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Vides y grillos

La biblioteca de los cuentos desterrados