Hay placeres que se convierten en costumbres, y costumbres que se antojan delicias. Este es mi breve relato, con base en los dados, para el Grupo "Entre letras"

Atravesó con su lupa los cien mil recovecos que tenía la casa, buscando alguna pista sobre el extraño suceso, pero no halló más prueba que una cerradura abierta y un billete de avión raído, como si hubiera sido atravesado por un rayo certero; así que, con cara de incredulidad, el inspector solo pudo certificar que el inquilino desapareció de allí como por arte de magia.

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